La jalea real es una sustancia cremosa que producen las abejas obreras para alimentar a sus larvas y, durante toda su vida, a la abeja reina. Se cosecha de la colmena en cantidades muy pequeñas, se vende fresca, en polvo o mezclada con miel, y es el ingrediente que le da nombre al Royal Honey. Es un alimento, no un medicamento, y puede dar alergia. En esta guía te explicamos cómo se produce, a qué sabe, en qué se distingue de la miel y el polen, y quién debe evitarla.
Las abejas obreras jóvenes la fabrican en unas glándulas de la cabeza y la depositan en las celdas donde crecen las larvas. Todas las larvas la reciben durante sus primeros días; después, la mayoría pasa a comer una mezcla de miel y polen.
La excepción es la futura reina: su celda se llena de jalea real y ella sigue alimentándose de ella toda su vida. Esa diferencia en la alimentación es lo que hace que una larva se convierta en reina y no en obrera, y de ahí viene su nombre.
Para obtenerla, el apicultor prepara la colmena para que las abejas críen varias reinas a la vez y, a los pocos días, retira la jalea real de esas celdas, casi siempre con una pequeña succión. Cada celda da una cantidad mínima, así que juntar unos gramos requiere mucho trabajo.
Por eso es un ingrediente caro y por eso casi nunca se vende pura en grandes cantidades: lo común es encontrarla en frascos pequeños refrigerados, en polvo o como parte de un producto, como las mieles de Malasia.
Más de la mitad es agua. El resto son proteínas, azúcares y grasas, entre ellas un ácido graso llamado 10-HDA que casi no aparece en otros alimentos y que los laboratorios usan como referencia para medir la calidad de una jalea real.
Saber de qué está hecha no quiere decir que tenga efectos garantizados en la salud. Es la composición de un alimento, igual que decir que el huevo tiene proteína y grasa.
Sola tiene un sabor ácido, un poco amargo y hasta picante, y una textura cremosa, parecida a un yogur espeso. No es agradable para todo el mundo, y esa es una de las razones por las que tantos productos la mezclan con miel: el dulce de la miel tapa la acidez y la hace fácil de tomar. Dentro de un sobre de miel de Malasia casi no se distingue.
Los cuatro vienen de la colmena, pero no son lo mismo:
La jalea real se ha estudiado durante años y en internet vas a encontrar muchas promesas sobre ella. Nosotros no vamos a repetir ninguna: como ingrediente de un suplemento alimenticio no se le puede atribuir ningún efecto en la salud, y ningún producto con jalea real sirve para tratar o prevenir enfermedades.
Si alguien te vende jalea real o una miel con jalea real prometiendo curar algo, desconfía del producto y del vendedor. Para cualquier duda sobre tu salud, la persona indicada es un médico.
Por dos razones prácticas. La primera es el sabor: la acidez de la jalea real queda cubierta por el dulce de la miel, y el resultado se puede tomar directo del sobre. La segunda es la forma de venderla: mezclada con miel y envasada en porciones cerradas, se guarda a temperatura ambiente, sin necesidad de refrigerador.
Además está el nombre. La jalea real es la que le da el "royal" al Royal Honey, y por eso las marcas la ponen en primer lugar cuando describen su producto.
Todas las que vendemos la declaran en su etiqueta: Royal Honey VIP, Royal Honey American, Black Horse, Black Bull y Pink P Cat. Va mezclada con la miel y con otros ingredientes, no pura.
Lo que la etiqueta no dice es cuánta jalea real trae cada sobre. Por eso no tiene sentido comparar marcas por "cantidad de jalea real": si alguien te asegura que una trae el doble que otra, pregúntale de dónde sacó el dato.
La jalea real puede provocar reacciones alérgicas, a veces serias, incluso en personas a las que la miel común no les hace nada. Evítala, o consulta antes a tu médico, si:
Las señales más comunes son comezón, ronchas o enrojecimiento de la piel poco después de tomarla. Si además se hinchan los labios, la lengua o la garganta, o te cuesta respirar, es una urgencia: busca atención médica de inmediato y lleva el producto contigo.
Si tuviste una reacción, aunque haya sido leve, no vuelvas a tomar productos con jalea real sin hablarlo antes con tu médico. Y si nunca la has probado pero tienes antecedentes de alergias, pregúntale antes de tomar cualquier producto que la contenga.
No. Es un producto animal, porque la producen las abejas en su propio cuerpo, igual que la miel viene de su trabajo. Si llevas una alimentación vegana, ni la jalea real ni las mieles de Malasia encajan en ella.
Las mieles de Malasia no, en ningún caso: su etiqueta indica que son solo para mayores de 18 años. Para la jalea real sola, en cualquier presentación, la decisión le corresponde al pediatra, sobre todo si el niño tiene asma o alguna alergia.
La jalea real fresca se echa a perder rápido fuera del frío, por eso se vende refrigerada o congelada. En polvo o mezclada con miel aguanta más; en esos casos, sigue la indicación de la caja y guárdala lejos del sol y del calor.
En las mieles de Malasia no hace falta refrigerar el sobre: se guarda en su caja, en un lugar fresco y seco, y se toma completo al abrirlo.
Depende del producto. En las mieles de Malasia la jalea real va dentro del sobre, y ahí la regla la pone la etiqueta: un sobre de 30 a 45 minutos antes de la actividad, sin exceder uno cada 24 horas y solo en ocasiones puntuales. La forma correcta de tomarla está en cómo tomar Royal Honey, y qué más lleva cada caja, en qué es Royal Honey.
Una sustancia cremosa que producen las abejas obreras para alimentar a las larvas y a la abeja reina. Se usa como ingrediente en alimentos y suplementos, como las mieles de Malasia.
No. La miel la hacen las abejas con néctar; la jalea real la producen las obreras en su cuerpo para alimentar a las larvas y a la reina.
Es un alimento de la colmena que se usa como ingrediente en suplementos alimenticios. No es un medicamento y no sirve para tratar ni prevenir enfermedades.
Sola es ácida, un poco amarga y cremosa. Mezclada con miel, como en el Royal Honey, predomina el dulce.
Sí, a veces seria. Quien tiene asma o alergia a productos de abeja debe evitarla o consultar antes a su médico.
La etiqueta la declara como ingrediente, pero no indica la cantidad por sobre.